MEDIOMBIENTE

La comarca de Ycoden Daute Isora tiene una superficie de unas 1600 hectáreas dedicadas al cultivo de la viña, de las que 306 están controladas por el Consejo Regulador. Los suelos dedicados al cultivo de la viña en la comarca son de variada composición, predominando los compuestos de cenizas y rocas volcánicas. En general son suelos ácidos de alto contenido en materia orgánica que se cultivan en terrazas para evitar la erosión y conseguir el máximo aprovechamiento del suelo agrícola.

Las parcelas de viñedo se localizan entre los 50 y 1.400 metros sobre el nivel del mar. Son generalmente parcelas pequeñas, escarpadas y que casi no permiten mecanización.

El clima de la comarca está caracterizado principalmente por la presencia de innumerables microclimas. Los vientos alisios, la influencia del océano Atlántico, la elevada altitud media y las corrientes marinas marcan el desarrollo de la vid, haciendo que varíe significativamente desde el nivel del mar hasta las cotas más altas de la comarca. Ello propicia que las épocas de vendimia se prolonguen por un periodo superior a cuatro meses, de julio a octubre.

Las temperaturas medias anuales rondan los 19º C, con máximas en los meses más cálidos de agosto y septiembre de 35 º C y mínimas de 15º C en los meses más fríos de enero y febrero. Las precipitaciones medias rondan los 540 mm/año.

VARIEDADES

Ycoden Daute Isora dedica actualmente el 80% de su superficie al cultivo de Listán Blanco y Negro, estando dedicado el 20% restante a las demás variedades.

Variedades tintas autorizadas:
Tintilla, Listán Negro, Malvasía Rosada, Negramoll, Castellana, Baboso Negro, Bastardo Negro, Moscatel Negro y Vijariego Negra.

Variedades blancas autorizadas:
Bermejuelo o Marmajuelo, Gual, Malvasía, Moscatel, Pedro Ximénez, Verdello, Vijariego, Albillo, Baboso Blanco, Bastardo Blanco, Forastera Blanca, Listán Blanca, Sabro, Torrontés.

TIPOS DE CONDUCCIÓN

Los sistemas de conducción del viñedo en la comarca son múltiples y todos proceden de las aplicaciones del estudio, la adaptación del terreno, la climatología y la experiencia de los viticultores. El principal factor a tener en cuenta es el hecho de que Canarias es un territorio exento de filoxera, lo que permite al viticultor plantar sobre pie franco.

 

Emparrado de Icod: es uno de los sistemas más peculiares por su marcada inclinación y proximidad a los linderos de las parcelas, con el fin de aprovechar los suelos anexos para otros usos agrícolas. La altura del emparrado permite una buena ventilación de la uva y una gran exposición lumínica de la superficie foliar.

Espaldera: es el procedimiento de más reciente utilización y el único que amplía constantemente su implantación. Los elementos más relevantes que justifican su proliferación, son sus resultados en calidad y cantidad de la producción, así como el ahorro en coste en mano de obra, ya que sí permite la mecanización.

Cordones o rastras: un peculiar sistema en el que, a modo de trenza y una altura de 50 cm de suelo, se sostiene la vid sobre horquetas. Es un sistema con costes de producción altos y rendimientos limitados, frente a otros más modernos.

Vaso irregular: concentrado en algunos puntos de la comarca, es uno de los primeros métodos que se introdujeron en la isla, aunque actualmente está en desuso por sus escasos rendimientos.

Parral bajo: es otro de los sistemas que ha comenzado a caer en desuso. Su distribución horizontal a un metro de altura, propicia una exposición foliar amplia y una suficiente ventilación de la fruta, originándose la principal dificultad del mismo en el esfuerzo de mano de obra que requieren todos los procesos.